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La verdadera "magia" de Wizards se destapa

Existen muchas creencias sobre los juegos de rol. Si nos centramos en uno de ellos, Magic, son muchos lo que tienen una concepto erróneo de lo que es y del tipo de personas que lo juegan. Eso tiene que acabar.

Magic: el encuentro, es un juego de cartas coleccionable creado por Richard Garfield (matemático) y lanzado al mercado en 1993 por la empresa estadounidense Wizards of the Coast. En él participan dos jugadores bajo el rol de Planeswalkers, los cuales lanzan hechizos de todo tipo en forma de cartas ilustradas por reconocidos artistas para dejar a cero las vidas del oponente. Esas cartas las selecciona cada uno en función del tipo de juego que más le guste: agresivo, control o agro-control, en un mazo con un mínimo de 50 cartas, con un máximo de cuatro copias de cada tipo de carta. Esto es a grandes rasgos, y si se profundiza en el juego puede parecer complejo, hasta que construyes tu mazo y empiezas a jugar. Las partidas pueden durar unos 10 o 15 minutos, y normalmente gana el mejor de tres, una práctica que se utilizan en los torneos.

Existen torneos en los que los jugadores se enfrentan entre sí para conseguir llegar a ser el mejor de todos y llevarse suculentos premios. Estos torneos se hacen en tiendas especializadas en el ocio y el rol. Suelen premiar a los jugadores con material de Magic: sobres y/o cartas, o dinero para gastar en artículos que venden en las mismas. Cada partida ganada supone el aumento de puntos, como ocurre en las competiciones deportivas, y están regulados por jueces oficiales. Estos jueces han sido escogidos por su alto conocimiento de las reglas del juego, establecidas por la DCI (Duelist Convocation International). La DCI también es la encargada de organizar los torneos nacionales y mundiales, auditorios e importantes edificios de España y otros países del mundo. A ellos sólo pueden asistir los jugadores con mayor puntuación. Es en estos torneos donde los jugadores que lleguen a los primeros puestos pueden adquirir premios en metálico de miles de euros, dependiendo de la importancia del torneo. Existen hoy jugadores reconocidos por los jugadores, e incluso se incluyen en los sobres cartas de los mismos con sus logros.

Esos torneos se dividen en los siguientes formatos: Vintage (Tipo I), Legacy (Tipo 1.5), Extendido, Estándar (Tipo II) y Limitado. Cada uno de ellos permite el uso de un número limitado de ampliaciones aparecidas hasta la fecha, siendo en Vintage y en Legacy donde se permiten todas y cada una. No obstante, también existen cartas prohibidas (que no pueden utilizarse) y restringidas (sólo pueden utilizarse una copia de cada una de ellas). En cada uno de esos torneos, a excepción de Limitado, cada jugador deberá llevar su mazo con cartas adquiridas en sobres, o compradas en las tiendas especializadas o por Internet. En el caso de Limitado, es la tienda la que cobra por participar en el torneo y les da a cada jugador un número de sobres que depende del tipo de juego: Mazo Sellado (se juega con las cartas de los seis sobres que reciben) o Booster Draft (cada jugador, de los ocho que juegan, va cogiendo un carta de cada sobre, tres por jugador, hasta que se acaben, y volverán a repetir este proceso hasta que se acaben los sobres). Con las cartas de esos sobres será con las que hará un mazo como crea conveniente y participará en un torneo con las mismas reglas que el resto.

No es necesario donar un riñón para jugar a Magic

Dentro de cada sobre, que cuestan en torno a los 4 euros en castellano, hay 15 cartas. Dichas cartas tiene una rareza que queda reflejada en el color del símbolo impreso junto al tipo de carta: frecuente (negro), infrecuente (plateado), rara (dorada), y rara mítica (naranja). En cada sobre sólo se podrá encontrar o una carta rara, o una carta rara mítica. Debido a esto, a la frecuencia con la que aparece cada carta, el precio de las mismas en el mercado secundario, es decir, en las tiendas físicas, digitales, o entre jugadores, varia. Además también están las cartas foil, que pueden ser de cualquier rareza, y encaren su precio, pero no con una proporción determinada. Las cartas foil se caracterizan por tener un brillo especial, antes sólo en los bordes, hoy en día también en el arte impreso en la misma.

Nada más salir una expansión el precio de las cartas se puede encontrar entre los 0,10 € y los 20 €, aproximadamente. Sin embargo, ese precio inicial aumenta con la demanda de los jugadores, que depende en gran medida de lo que más se juega en los torneos. Y es que hay que recalcar que hoy en día se juegan sobre todo torneos de Estándar (dentro de los formatos en los que el jugador juega con su mazo), por lo que los jugadores necesitan incluir copias de cartas que mejoren sus mazos constantemente.

Pero esto es a nivel competitivo. Con 20 o 50 euros puede uno construirse un buen mazo para jugar con los amigos. Son precios razonables, pues se encuentran entre los precios de los juegos de mesa o de consolas, que incluso pueden llegar a ser más caros. Si un jugador busca divertirse de una forma sana y diferente puede hacerlo perfectamente sin necesidad de tener que ahorrar durante meses, ni teniendo que asaltar los monederos de sus padres. Y esta cuestión es muy relevante, porque es de lo que más habla la gente que no conoce Magic. A esa gente le echa para atrás meterse en ese mundo porque creen el mito de que tendrán que invertir una gran suma de dinero para tener un mazo con el que jugar. Una opinión que ha ido cobrando fuerza por la existencia de cartas como la mítica Black Lotus, cuyo precio en el mercado secundario se sitúa en torno a los 2000 €. Esto es así porque es muy complicado conseguirla, pues sólo apareció en la primera ampliación (hace casi 17 años) y que además esté en buen estado. Ese tipo de cartas son una excepción, y no es necesario conseguirlas para vivir una mejor experiencia jugando. Hoy en día las dos cartas más caras son Tarmogoyf y Ángel Matademonios, con un precio aproximado de 50 € en castellano, a las que le ocurre lo mismo que a la anterior: no es necesario hacerse con cuatro copias de cada una para ganar en todas las partidas. Y eso es una de las cosas buenas de Magic, que uno puede ganar torneos frente a barajas de más de 500 € con una de 100 €. La cosa es saber combinar las cartas del modo apropiado para ponérselo difícil al contrincante. Los mejores jugadores se caracterizan por conseguir este objetivo, y no limitándose a copiar barajas que han montado otros reputados jugadores del mundo, especialmente de Japón, pues los japoneses son los que más suelen innovar y quienes suelen hacer las barajas más originales, y a la vez más competitivas.

Jugador de Magic no es sinónimo de freak, geek o nerd

Otro hecho de lo que también se habla es del tipo de personas que juegan a Magic. Al jugador de Magic se le ha asociado con jóvenes  de sexo masculino de 15 años en adelante, que apenas salen de casa, sufren sobrepeso y son fans de sagas como Star Trek (los llamados trekkies) o Star Wars. Existen muchos así, aunque hoy en día esto ha cambiado drásticamente. Si hoy uno se asoma un viernes a ver un torneo en una de las muchas tiendas donde se organizan podrá ver jóvenes de todo tipo: de diez años en adelante, tanto hombres como mujeres (aunque hay más mujeres que juegan en el ámbito casual, que en el ámbito competitivo), con indumentarias de diferentes subculturas adolescentes: góticos, raperos, e incluso hasta bacalas, o de ninguna de ellas. Por lo tanto no puede asociarse al jugador de Magic con un freak.  Cada vez más gente considera Magic como un juego más con el que pasar la tarde con los amigos, con la ventaja de que pueden jugar en casi cualquier parte. Creo que puedo afirmar que gracias a Magic la gente también se ha atrevido con otros juegos como el archiconocido Dungeons & Dragons, u otros como Munchkin, Carcassone, Ciudadelas, o Descent, muchos de los cuales han recibido galardones como mejores juegos de rol y de mesa.

Desde el punto de vista del consumidor Magic puede dividirse de la siguiente manera:

Jugador casual: consumidor que compra sobres y/o mazos preconstruidos (mazos de cartas que lanzan con cada ampliación con una temática determinada) y que compra o intercambia cartas con otros jugadores para hacer un mazo a su gusto con el que jugar con amigos, pero no en torneos.

Jugador competitivo: hace lo mismo que el anterior pero para jugar en torneos, por lo que tiene que invertir una mayor cantidad de dinero. Además podrá viajar a otros lugares del mundo si consigue un puesto en los torneos internacionales de la DCI.

Coleccionista: al igual que el anterior, tiene que invertir bastante dinero. Los hay que coleccionan una carta de cada tipo de cada ampliación, que coleccionan las cartas con las ilustraciones que más le gustan, o las cartas que han sido ilustradas por uno o varios ilustradores en concreto, y los que coleccionan cartas foil, que pueden ser una mezcla de los anteriores.

Los jugadores de Magic son, en general, personas abiertas a conocer gente y hablar sobre temas que conocen y les gusta. Aunque uno vaya a jugar a un torneo solo acabará entablando relación con uno o varios de los allí presentes. Magic fomenta relacionarse con los otros jugadores, porque es así como uno mejora como jugador y conoce mejor el universo creado por Wizards. Recuerdo que un torneo en el que todos los participantes, excepto un niño de unos doce años, sobrepasaban los dieciséis años. El niño no ganaba partidas y se sentía mal, pero hubieron unos pocos jugadores que le explicaron en qué fallaba su mazo, también lo hizo uno de los dueños de la tienda en la que se celebraba. Y también debo decir que a mi me han dicho mis oponentes, tras acabar una partida, en qué había fallado y qué tenía que cambiar y mejorar. Esto demuestra que en los torneos no hay una competitividad extrema como ocurre en los deportes, siendo el caso más extremo el futbol. Cuando hay un partido en el que cada amigo, o conocido, es del equipo contrario muchos se muestran hostiles unos con otros, llegando a los insultos e incluso al conflicto físico, y critican cada cosa que hace el equipo contrario. Esto es algo que se puede ver en un estadio, en un bar, o en una casa, lugares en los que hay niños, y no me parece el mejor ejemplo para ellos tener ese comportamiento. Es excesiva la pasión que le pone la gente a los partidos de fútbol, y la importancia que les dan, que les lleva a un alto grado de irracionalidad. No puedo obviar, por supuesto, que dicha irracionalidad también es producto de la ingesta de altas cantidades de alcohol, un vicio nada sano y que también es otro mal ejemplo para los menores.

Primero juega, luego opina

No digo nada nuevo o sorprendente al afirmar que la mayoría de las personas suelen opinar sobre cuestiones que desconocen o de las que tienen informaciones vagas e incorrectas. Probablemente haya visto alguna vez en la televisión a reporteros preguntando a la gente utilizando palabras complejas y cultas, y se habrá dado cuenta de que el entrevistado desconoce totalmente qué se le ha preguntado, pero aún así responde, para no quedar como un ignorante frente a la pantalla. Lo mismo ocurre en la vida real, solo que lo hacen para no quedar mal frente a amigos y familiares.

Con Magic ocurre lo mismo, como ha podido leer hasta ahora. Para conocer Magic a fondo, y poder formar una opinión, hay jugarlo y también hay que hablar con los jugadores en tiendas de ocio, como Magic Evolution, Metrópolis Center, Generación X, o Rebellion, entre otras muchas. Otra buena forma de conocer mejor el juego es a través de sus páginas webs, o de blogs como el de La Universidad de las Artes Lúdicas, Magic Madrid, o Magic No Mola.

Con todo lo dicho puede que le haya despertado la curiosidad y decida comprarse unos sobres y unos mazo preconstruidos con los que descubrir todo lo que ofrece Magic. No se puede hablar de algo que se desconoce, ni tampoco negarse a probarlo. Tampoco es correcto fiarse de los comentarios de otras personas que cuentan lo que creen que es, o lo que han oído de otras personas, porque esas informaciones quedan como verdades a medias, y esas son las más peligrosas sin duda.